Sociedad para el anacronismo creativo

Simpatiquísimo Autor
Sep082011

El martes a última hora de la tarde volvía de dar una vuelta, cenar y tomar algo en la ciudad de San Agustín del Tucsón donde me encuentro residiendo, exiliado del corazón fundacional, cuando me encontré una de las situaciones más surrealistas e inesperadas que he experimentado. Si grande fue la sorpresa de Bilbo Bolsón cuando recibió la visita inesperada del istar Gandalf y de una compañía de trece enanos al frente del rey Thorin II Escudo de Roble, o grande fue la sorpresa de Lord Cacique y su corte fundacional al recibir una postal enviada por mí, con un sello de las Postas Fundacionales que mostraba su magistral efigie, o incluso grande fue su sorpresa y alborozo al ver el vídeo y el bizcocho con el escudo de la Fundación que preparé con motivo del pasado Día de la Toalla, en todo caso se quedan pequeñas con la que yo experimenté el martes.

El propio Lord Cacique, conocido por expresar su sorpresa mediante la interjección ¡jo! repetida más veces cuanto mayor sea el grado de sorpresa y lo inesperado de la situación, tendría sus dificultades para recuperar la palabra y podría acabar tartamudo de la propia expresión de su inesperada sorpresa. Sin embargo, de todos los fundacionales, a quien más me recordó la situación vivida fue a Mark, ya que fue él quien propuso en la primera reunión informativa de la incipiente Fundación Lord Cacique, el 22 de septiembre del año 2009, y en otras innumerables situaciones incluso más informales la realización de una gesta similar por parte de la Fundación.

En aquel momento se rechazó la propuesta marquiana aduciendo que la misma era irrealizable y podría resultar peligrosa para la integridad física de las Magistrales Personas y el pueblo fundacional. Sin embargo, los recientes acontecimientos, en un principio totalmente ajenos a la Fundación, me han hecho replantearme si son tan irrealizables como en un principio se pensó, al menos con ciertas modificaciones. El lector, juzgará si la Fundación debería implementar este tipo de actividades entre las que organiza y patrocina después de terminar la lectura.

Como se puede apreciar en la imagen anterior, me encontré una representación de duelo, lucha y peleas de corte e inspiración medieval y renacentista organizados por la llamada Sociedad para el anacronismo creativo (The Society for Creative Anachronism). Por esta razón, fue por la que me acordé de Mark y su propuesta de organizar un taller de justas medievales por parte de la Fundación. Desgraciadamente, entre las diferentes actividades que tenía este peculiar grupo, no se encontraba la realización de justas a caballo. Y digo desgraciademente ya que habría aportado un toque más espectacular a mi sorpresa, aun a costa de haber podido sufrir un vahído por el sobresalto.

Además de presenciar a personas luchando vestidas con armaduras, ropas de vistosos colores y bonitos escudos, también pude presenciar un típico baile de corte renacentista en corro, sin música eso sí y que me pareció extremadamente aburrido. Este grupo pertenece a la Sociedad para el anacronismo creativo de la que he hablado anteriormente y que básicamente es una organización internacional dedicada a la investigación y recreación del estilo de vida y habilidades propios de la Europa anterior al siglo XVII. Al parecer existen dos grupos locales en esta ciudad, que se reúnen separadamente una vez a la semana para hacer cosas parecidas a las que se ven en las fotografías que tomé y el martes realizaron una demostración conjunta en el campus universitario para que toda la sociedad tucsonense pudiera presenciar su «demencia» y disfrutar de la misma.

Es posible que no todos los fundacionales ni nuestros visitantes sepan que practiqué durante un año el noble arte de la esgrima, habitualmente con florete, aunque también utilicé de manera esporádica sable y espada durante mi estancia en tierras germánicas. Esta estancia tuvo lugar durante el periodo de dos años en los que Lord Cacique y yo, el Simpatiquísimo Autor, tuvimos que reducir nuestra correspondencia a una meramente epistolar, telefónica e internáutica debido a nuestra ubicación física en dos lugar diferentes. Probablemente si esta separación no hubiera sido tan larga, la Fundación habría sido formalmente constituida muchísimo antes, pero como dice el refrán, eso es harina de otro costal. Así bien, mis conocimientos y experiencia en el mundo de la esgrima me permiten decir que los duelistas que encontré en el campus de la Universidad de Arizona no lo hacían realmente bien. En cierta medida me recordaron a un horda de bárbaros, germanos o pictos por ejemplo, luchando contra las uniformadas legiones romanas cerca del muro de Adriano o en la frontera renana de Germania Inferior. Sin embargo, lo más curioso era la manera de representar que habían sido tocados por el oponente: simplemente se dejaban caer de una manera más o menos aparatosa al suelo y observaban sentados el transcurso posterior de la acción, como se puede ver en la fotografía anterior.

Haciendo un uso exhaustivo del nombre de la organización a la que pertenecían, pude observar varios anacronismos. En primer lugar, uno de los dos grupos de duelistas utilizaba máscaras de esgrima encima de las túnicas y cotas de malla de corte medieval y renacentista. El otro grupo por el contrario, utilizaba más adecuadamente yelmos con celada y piezas de armadura similares. Otro anacronismo, no patente a primera vista, era la no aplicación de ningún tipo de diferenciación en razón a sexo, raza, religión, estatus social, etcétera en consonancia con el buenismo y lo políticamente correcto presentes en la sociedad contemporánea, aunque con una correcta dramatización, no debería representar un obstáculo mayor. Sin embargo, lo que más anacrónico me pareció, sobre todo para una organización centrada principalmente en la Edad Media y el Renacimiento temprano, fue la presencia de tres hoplitas espartanos debidamente vestidos con sus respectivas corazas, cascos corintios, cnémidas (elemento de protección para las tibias) y aspis (escudos circulares) con una letra lambda mayúscula sobre los mismos Λ, letra inicial de Lacedemonia, por lo que sabemos que son hoplitas esparatanos. Esparta era la capital de antigua región de Lacedemonia. De hecho, tras la famosa batalla de las Termópilas, durante la segunda de las Guerras Médicas, durante la cual el diarca espartano Leónidas al frente de un ejército formado por 300 espartanos, 700 tespios y 400 tebanos hizo frente a las huestes persas de Jerjes, estimadas en unos 300.000 hombres siendo derrotados y completamente masacrados, pero sembrando una esperanza para Grecia, que culminó al año siguiente con la derrota de Jerjes por las poleis griegas en la batalla de Salamina, se erigió un monumento donde el poeta Simónides de Ceos, una de cuyas frases aparece en los imanes publicitarios del Nuevo Juego de los Bloques, escribió Ὦ ξεῖν’, ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι que quiere decir Oh extranjero, informa a los lacedemonios que aquí, obedientes a sus órdenes, yacemos. Nótese cómo a los espartanos se les llama lacedemonios, del nombre de la región. Bien, pues lo llamativo y sorprendentemente anacrónico es que me encontré a tres hoplitas espartanos conversando con un caballero medieval que llevaba una túnica forrada de armiños con lo que parece un caballo plateado en el pecho con su correspondiente yelmo con cimera, todo de corte medieval, como se puede observar en la siguiente fotografía.

Como se observa en la siguiente imagen, algunos reinos, baronías o subdivisiones de naturaleza pseudofeudal en que se divide esta sociedad internacional sí realizan torneos en los que se practican justas a caballo, como a Mark le gustaría que hiciera la Fundación. La imagen la he obtenido de su propia página web, que siempre pueden visitar para obtener más información de esta sociedad en http://www.sca.org.

Creo que la existencia factible de esta suerte de grupos y colectividades nos debería hacer reconsiderar que puede ser factible la realización de alguna actividad similar por parte de la Fundación, concretamente en su dimensión como Orden Friqui, y, si bien no creo que podamos organizar torneos de justas con caballos, si podríamos realizar ambientaciones más o menos adecuadas a los fines propios de la Fundación. Creo que la adopción de ropajes solemnes ayudarían a dotar de una exquisitez, un boato y una pompa muy deseables para los actos más importantes y solemnes de la Fundación, como una ceremonia de préstamo de homenaje a Lord Cacique, la investidura de su Aprendiz o actos de similar naturaleza.

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