Dracónidas 2011, una lluvia de estrellas perfecta

Simpatiquísimo Autor
Oct072011

Este fin de semana tendrá lugar una de las lluvias de estrellas posiblemente más espectaculares de los últimos tiempos, las Dracónidas. Según las predicciones realizadas se llegarán a ver hasta 600 u 800 meteoros cada hora en el máximo de actividad, lo que ha hecho que la Organización Meteórica Internacional emitiera una alerta al respecto.

Las condiciones de observación son ideales desde Europa, por lo que recomendamos encarecidamente a todos los que puedan a que dirijan su mirada al suelo tras el atardecer del sábado y disfruten de los meteoros. Si se cumplen las previsiones nos encontraríamos ante la lluvia de estrellas más importante de los últimos 15 años, siendo siete veces más intensa que la intensidad media de las Perseidas, que probablemente es la lluvia de estrellas mejor conocida por la población humana.

Las Dracónidas

Las Dracónidas, también llamadas a veces Giacobínidas, son una lluvia de estrellas originada por el cruce de la órbita de la Tierra con los restos dejados por el cometa 21P/Giacobini-Zinner. En esta ocasión se espera en la noche del sábado 8 al domingo 9 de octubre de 2011 que la Tierra intercepte varias cortinas de meteoroides dejadas por el cometa en su paso por el perihelio durante los últimos siglos.

El nombre de la lluvia de estrellas procede de la constelación del Dragón de donde parece originar el radiante de la lluvia.

Localización del radiante de las Dracónidas. Cortesía de la Organización Meteórica Internacional.

La lluvia de este año se producirá al atravesar la Tierra los restos dejados por el cometa en su perihelio entre los años 1873 y 1907. Estos mismos restos produjeron auténticas tormentas de meteoros, con diez mil eventos cada hora en 1933 y 1946. Este año las predicciones no se estiman tan altas (en torno a 700). El tamaño de los granos de polvo causantes de esta lluvia es menor de un milímetro y atraviesan la atmósfera terreste a bajas velocidades de 20 km/s, por lo que son menos brillantes que otras lluvias como las Perseidas o las Leónidas.

El brillo relativamente pequeño, junto a la presencia de una luna llena el día 12 de octubre limitará la visibilidad de lo meteoros más débiles. Sin embargo, son de gran importancia porque ayudarán a la comunidad científica a ajustar la órbita del cometa y mejorar las predicciones para años venideros; el cometa interacciona gravitatoriamente con Júpiter a menudo por lo que su órbita se va desplazando, lo que hace que sea más complicado calcular efemérides de este cometa. El máximo se espera alrededor de las 20:00 TU, 21:00 en la Fundación (WEST).

¿Qué es una lluvia de estrellas?

Antes de nada posiblemente todos nuestros lectores hayan oído visto u oído hablar de una lluvia de estrellas. Pero tal vez no todos están familiarizados por su origen o los detalles de las mismas. Las lluvias de estrellas y meteoros, también llamadas estrellas fugaces se observan como pequeños trazos de luz que recorren rápida­mente el cielo nocturno. Su origen se sitúa, principalmente, en los restos que dejan los co­metas en sus órbitas alrededor del Sol.

En el espacio interplanetario se sitúan un gran número de pequeñas agrupaciones de materia de dimensiones microscópicas denominadas meteoroides que no pueden ser observados di­rectamente por su pequeño tamaño. Sin embar­go, cuando en su movimiento orbital propio colisionan contra la Tierra, la fricción de los meteoroides con la atmósfera durante la caída hace que se pongan incandescentes pudiendo incluso llegar a volatilizarse completamente. Los meteoroides, al atravesar la atmósfera te­rrestre, se denominan meteoros o estrellas fu­gaces, que es lo que se puede observar fácil­mente.

Los meteoros empiezan a ser visible a unos 120 kilómetros de altura, cuando la fricción con las capas superiores de la atmósfera terres­tre los calienta y los vuelve incandescentes. Normalmente el máximo brillo se alcanza a una altura de 100 kilómetros y se han desinte­grado completamente para cuando llegan a una altura de 25 kilómetros. Su velocidad suele va­riar entre los 10 y los 70 km/h y el tamaño de los más habituales es similar al de un grano de arena. A tamaños mayores, el brillo también es mayor.

Cuando los meteoros son especialmente bri­llantes se les denomina bólidos. Este mayor brillo se debe a una mayor masa original al en­trar en la atmósfera de la Tierra, del orden de 100 gramos. Al tener mayor masa, los bólidos pueden dar lugar a fenómenos que no se obser­van en los meteoros convencionales, más débi­les. Así, se pueden observar cambios de color, fragmentaciones y explosiones en la parte final de su recorrido, pudiendo acompañarse de su correspondiente fenómeno sonoro. También pueden dejar una estela persistente en el cielo. Los bólidos de mayor masa pueden no consumirse completamente en su caída hacia la superficie terrestre e impactar contra la misma formando un cráter en el suelo. En éste caso al fenómeno se le denomina meteorito. Los meteoritos tienen originalmente masas de por lo menos varios kilogramos.

Los meteoros se producen continuamente por el choque de los meteoroides que llenan el es­pacio interplanetario contra la atmósfera de la Tierra. De esta manera, en una noche despeja­da y oscura se pueden ver aproximadamente 10 meteoros cada hora. Estos meteoros no guar­dan ninguna relación entre sí y son llamados meteoros esporádicos. Sin embargo en deter­minadas épocas del año el número de meteoros que se pueden observar es mayor y estos tienen un origen común. Es lo que se denomina una lluvia de estrellas o lluvia de meteoros.

Las lluvias de meteoros se producen porque la Tierra atraviesa en su órbita anual alrededor del Sol filamentos y concentraciones de mate­ria denominados tubos meteóricos, producidos por cometas. Los cometas al pasar cerca del Sol en su órbita alrededor del mismo se en­cuentran con el viento solar, corriente de partí­culas de alta velocidad escapando del propio Sol. El choque del propio cometa con las partí­culas del viento solar produce la sublimación de los hielos de la superficie del cometa, que es lo que crea su cola y su coma, y éste va de­jando tras de sí un reguero de partículas a lo largo de toda su órbita, lo que se denomina tubo meteórico. Si la Tierra, en su movimiento anual alrededor del Sol se encuentra con algu­na de estas nubes de partículas dejadas por un cometa, estos restos del cometa producen un aumento en el número de estrellas fugaces que se producen, es decir, se produce una lluvia de meteoros.

Interpretación geométrica del radiante de una lluvia de meteoros. Las partículas entran en la atmósfera terrestre siguiendo trayectorias paralelas (izquierda). El observador las proyecta sobre el fondo de estrellas y tiene la impresión de que los meteoros parecen surgir de un mismo punto del cielo (derecha). Cortesía: International Meteor Organization (izquierda) y NASA (derecha)

Durante las lluvias de meteoros, que suelen durar unos pocos días, estos parecen proceder en el cielo de un mismo punto en el cielo, de­nominado radiante. En realidad es una ilusión óptica, ya que los meteoros que producen las lluvias se mueven esencialmente en trayecto­rias paralelas, pero debido a la perspectiva, puesto que vemos las lluvias desde abajo, pare­ce que éstas se abren y provienen de un punto del cielo, el radiante. Normalmente se utiliza la constelación donde se localiza el radiante para denominar la lluvia, que se repiten anualmente al encontrarse la Tierra con el tubo meteórico correspondiente de nuevo: Perseidas, Leónidas, Dracónidas.

Conocer cual es el cometa progenitor de cada una de las lluvias de estrellas que se observan ha sido difícil debido a la debilidad de los tu­bos meteóricos, que no pueden ser observados salvo actualmente con satélites de muy alta precisión. Sin embargo, se sabe que la tormen­ta de las Leónidas está asociada al cometa Tempel-Tuttle, que orbita el Sol cada 33 años (de ahí que cada 33 años se suela observar un aumento de la actividad de la lluvia) y las Per­seidas están originadas por el cometa Swift-Tuttle. Por otro lado, las lluvias de las Gemíni­das y de las Cuadrántidas están relacionadas con sendos asteroides, 3200 Phaeton y 2003 EH respectivamente. Estos asteroides se cree que son cometas extintos y eyectaron las co­rrientes de partículas de sus tubos meteóricos hace varios siglos.

Los tubos meteóricos pueden sufrir incremen­tos de masa normalmente debidos al paso del cometa progenitor cuya cola enriquece la nube de meteoroides. Sin embargo, en algunos casos se puede producir una concentración de la masa en los tubos meteóricos si el movimiento orbital de los meteoroides tiene una relación entera con el movimiento de Júpiter, es decir, si los meteoroides y Júpiter entran en resonan­cia, debido a fuerzas de marea. En este caso en algunas zonas se produce un incremento de meteoroides, por lo que se puede observar un mayor número de estrellas fugaces.

Aplicaciones de sus estudio

El estudio de las lluvias de estrellas resulta útil para estudiar los cometas. Este estudio es espe­cialmente prolífico en el caso de que el meteo­roide fuera grande y haya dejado un meteorito sobre la superficie; de esta manera se puede estudiar la composición de los cometas y, a tra­vés de ellos, la composición del Sistema Solar en sus orígenes. Los cometas contienen mate­ria del sistema solar primitivo que no ha sido alterada desde hace miles de millones de años; como las estrellas fugaces son en definitiva pe­queños fragmentos de cometas, su estudio pue­de ayudar a arrojar luz sobre la formación del Sistema Solar.

Otro campo al que se pueden aplicar los estu­dios de los meteoros es al de la dinámica del Sistema Solar. Como estos tienen un masa muy pequeña, las fuerzas que actúan en el Sis­tema Solar se manifiestan mucho más rápida­mente sobre los meteoroides que sobre los pla­netas, por ejemplo.

Historia de las lluvias de meteoros

Hasta principios del siglo XIX se pensaba que las estrellas fugaces eran fenómenos atmosféri­cos o meteorológicos, de donde proviene su nombre de meteoros. Sin embargo, en 1834, dos estudiantes alemanes calcularon la altura y trayectoria de las estrellas fugaces y descubrie­ron su origen extraterrestre.

El primer registro escrito de la observación de una lluvia de estrellas se debe a los babilonios, habiéndose encontrado tablillas con escritura cuneiforme que datan del año 747 a.C. Donde se registra la observación. Posteriormente los chinos también registraron una lluvia de las Lí­ridas en el año 687.

THZ – Tasa horaria cenital

Se denomina Tasa Horaria Zenital (THZ) al número máximo de meteoros por hora obser­vables en condiciones ideales (una noche total­mente oscura y despejada con el radiante de la lluvia sobre nuestras cabezas en el cenit).

¿Cómo observar las Dracónidas?

En primer lugar ten en cuenta la fecha y hora de observación del máximo de actividad, que es cuando más meteoros se ven: 8 de octubre de 2011 a las 20:00 TU, en Canarias a las 21:00.

Deberás buscar un lugar alejado de grandes luces, fuera de una gran ciudad y, debido a que habrá una gran luna muy brillante, lo más aconsejable es situarse de espaldas a ella y a mirar el cielo y a disfrutar de la lluvia.

Si quieres intentar conseguir alguna foto de algún meteoro, tendrás que disponer una cámara en un trípode o superficie estable y deja el obturador abierto durante unos segundos (6-8 debería bastar). En la foto verás un montón de puntitos de las estrellas del cielo. Si algún meteoro ha pasado por el cielo que cubre la cámara en ese momento podrás ver un trazo en la foto. Cuantas más veces repitas este proceso, más probabilidades de pillar algún meteoro. Evita apuntar cerca de la luna y las zonas que no sean muy oscuras o el fondo de la foto en vez de negro te saldrá más claro y no podrás captar nada.

Si quieres contribuir a la campaña, lo ideal es que tengas una grabadora y un reloj con la hora precisa y cada vez que veas un meteoro te grabes tu voz con la hora del acontecimiento. Si el meteoro tuviera algún fenómeno inusual deberías tomar nota de ello (hablándole a la grabadora por ejemplo): me refiero a casos en que el meteoro deje un trazo persistente en el cielo, cambie de color, lleve acompañado un efecto sonoro o tengas la certeza de que ha llegado a la superficie de la Tierra. Si no eres riguroso, posiblemente no sirva para nada. Puedes consultar más información en la Guía de Observación Científica de las Dracónicas 2011, que ha preparado la Sociedad de Observaciones de Meteoros y Cometas de España. Si recoges información puedes facilitarla a Organización Meteórica Internacional a través de su formulario de contacto y a la futura Academia Fundacional de Ciencias.

Más información

Pueden encontrar más información en los siguientes enlaces:

¡Participa! Deja una respuesta

Fundación Lord Cacique © 2011 Licencia Creative Commons Privacidad Condiciones de uso

Este portal utiliza software de WordPress, de phpBB y software fundacional